Entrevista a ingeniero aeronáutico.

Álvaro,

Trabajo en el desarrollo de motores experimentales, donde les hacemos pruebas en tierra y en vuelo tanto a motores de aviones actuales, como a prototipos de motores futuros.

Por decirlo de alguna forma, en Desarrollo Experimental «llevamos de la mano» al motor desde que nace (se diseña) hasta que se va de casa (puede echar a volar). «Desarrollamos» el motor.

Por ejemplo, lo sometemos a una intensa batería de pruebas, luego lo despiezamos hasta literalmente el último tornillo (sí, has leído bien), inspeccionamos uno a uno sus miles de componentes para analizar que todos estén bien: si algo no está como se espera, investigamos el por qué y cambiamos el diseño si hace falta antes de volver a probarlo y que funcione perfecto.

¿Por qué aviación y no otro trabajo?

Desde pequeño siempre me han fascinado los aviones: iba al aeropuerto a verlos despegar y siempre me han apasionado cómo echan al vuelo y la precisión que conlleva todo. En todos los años que llevo trabajando de esto, no ha habido un sólo día que no me haya despertado contento de ir a trabajar – es una sensación increíble trabajar en algo que me encanta cada día. Me es difícil imaginarme haciendo otra cosa.

Para que un avión vuele por primera vez cuántas pruebas aproximadamente tiene que pasar.

Una barbaridad de pruebas. Yo te puedo hablar con más propiedad sobre los motores, pero los tiempos van casi en paralelo en los aviones. Desde que se decide que se va a diseñar el avión, hasta que tienes el primer prototipo volando, puedes tardar unos 6 años. En ese proceso en paralelo, nosotros también vamos diseñando el motor.

Una vez el primer avión (y motor) vuela, empieza una fase de pruebas sin descanso durante años, probándolo por todos los lugares del mundo y en todas las condiciones climatológicas posibles. Haremos maniobras que nunca hará ese avión con pasajeros, e incluso les haremos pruebas extremas de «tortura». Por ejemplo, llevaremos al motor como si fueras en primera por la autovía y dando frenazos, tiraremos y tiraremos de las alas hacia arriba muchísimo más allá de lo que sufrirán con ninguna turbulencia… así verificamos que aguantarán cualquier situación con seguridad de sobra.

Esto no se hace con un solo avión: hay muchos prototipos volando a la vez, con pilotos de prueba e ingenieros de vuelo monitoreando cada sensor y parámetro que le ponemos al avión y motor, haciéndoles una batería de pruebas exhaustivas, que los ingenieros diseñamos para comprobar que tanto el motor como el avión hacen exactamente lo que esperamos. 

Además, muchas de esas pruebas están reguladas por las agencias de seguridad aérea (EASA para Europa, FAA para EEUU, etc), y hay que pasarlas bajo su también cuidadoso escrutinio: desde pruebas de frenadas de emergencia, a pruebas de motor de ingesta de lluvia, arena, hielo, pájaros, etc.

Esencialmente les ponemos en las peores situaciones posibles y comprobamos que «aprueban el examen». Sólo después de eso se les da el visto bueno de que, por fin, tras casi una década, puedan llevar pasajeros. Y no paramos ahí: incluso cuando ese modelo ya ha entrado en servicio, ¡les seguimos haciendo pruebas durante años y años para constantemente mejorarlos!

¿A qué tipo de pruebas te refieres exactamente?

En Desarrollo verificamos que el motor que se diseñó inicialmente, se ha fabricado y funciona tal y como se espera. Para ello tenemos que hacer ciertas pruebas. Por ejemplo, si se diseña un “corazón” de motor que consuma X% menos combustible y resista mejor las condiciones de una tormenta de arena, nosotros comprobamos que funcione exactamente «tal y como se espera». Eso puede conllevar diseñar y hacer una prueba de «Ingestión de Arena», donde meteremos al motor en un edificio inmenso como una catedral, hueco, con paredes reforzadas, y lo encendemos y echamos arena para ver si funciona como esperamos. Si es que sí, perfecto. Si no, lo desmontamos, analizamos una a una las piezas, lo mandamos al equipo de Diseño para rediseñar, lo probamos otra vez, etc… hasta que cumpla las estrictas normas de seguridad (años de comprobaciones, eh!), y sea totalmente seguro ponerlo a funcionar en un avión de pasajeros.

Otras de las pruebas a las que me refiero son por ejemplo las de ingestión de lluvia, granizo, pájaros, las pruebas de madurez o las pruebas de resistencia: como dije antes, imagina ir con el coche en primera por la autovía, dando frenazos y volviendo a acelerar a tope, con el aceite a más temperatura… esencialmente lo estás intentando romper… ¡y así 150 horas! El “aprobado” lo obtienes cuando aún así puedes seguir funcionando sin problema. 

¿Puedes explicar qué son las pruebas “Flight test” y en qué consisten?

Al igual que he descrito antes algunas pruebas “en tierra”, los Flight Tests son pruebas que requieren hacerse en el aire. Todos los fabricantes de aviones tienen su flota de aviones de prueba, que son iguales a los de pasajeros, pero por dentro están totalmente vacíos: no hay asientos, ni paneles de ventanas o techo para que quede “bonito”: nada. El “esqueleto” del avión está expuesto por dentro, junto con kilómetros y kilómetros de cables meticulosamente ordenados, que recogen datos de miles de sensores a lo largo de todo el avión: desde el corazón de los motores, a las alas, la cola, y hasta la estructura principal. 

Donde irían los pasajeros, ahora está todo vacío sin asientos, a excepción de unos enormes armarios de ordenadores para controlar los sensores, unos depósitos capaces de llevar agua y simular el peso de los pasajeros, e incluso desequilibrar el avión cambiando su centro de gravedad. Y en medio, un par de estaciones repletas de pantallas donde se sientan los ingenieros: monitoreando y grabando cada uno de los sensores durante el vuelo y sus maniobras, asegurándose que se obtienen los datos correctos hasta que la prueba termine y se determine si se ha “aprobado” esa prueba o hay que cambiar algo y repetirla.

Estos aviones son pilotados por un equipo de pilotos de élite, especializados en pruebas de vuelo, que siguen con precisión las instrucciones de las pruebas que han diseñado los ingenieros en tierra – cosas a las que un avión nunca se tendrá que enfrentar en su vida de servicio a pasajeros: Maniobras parecidas a una montaña rusa, volar dentro de una gran tormenta y sus turbulencias, subir hasta el máximo de altura posible, despegar arrastrando la cola por el suelo, volar a Canadá y pasar la noche a -30 grados y luego arrancar, volar a Sevilla o a Dubái para hacer pruebas con calor extremo, buscar aeropuertos con vientos cruzados muy fuertes para aterrizar, etc… Todo para garantizar que, incluso llevado al límite, el avión funciona perfectamente y de forma segura, se encuentre con lo que se encuentre. 

¿Por qué hacemos pruebas tan extremas si nunca llegarán a ocurrir? Imagina que entrenas subiendo las escaleras de tu piso con un saco de 20Kg todos los días, y consigues dominarlo. Ahora en el día a día no vas a tener ningún problema con tu mochila de 2Kg, o las bolsas de la compra de 5Kg… nunca vas a llegar a 20Kg, pero entrenaste para saber con certeza que las condiciones habituales de llevar 2 o 5 Kg las harás con total confianza, sin ni siquiera sudar. Pues es análogo a nuestras pruebas al avión. 

¿Qué serían las modificaciones en servicio?

Pues, por ejemplo, si vemos que una pieza se está desgastando más de lo esperado, diseñamos y probamos una versión mejorada de esa pieza, y la introducimos como “modificación” en los motores que ya están en servicio con pasajeros, para que así tengan que ir con menos frecuencia al taller.

Para que veáis lo seguro que es volar, os pongo un ejemplo de una modificación real: Se trata de aplicar una capa súper fina de material (de tan sólo una décima de milímetro) a un componente. El proceso para autorizar esto podría durar más de un año, y entenderíais el énfasis en la seguridad si vierais las páginas y páginas de comprobaciones que llevamos para adelante. Estas verificaciones son con especialistas en materiales, vibraciones, resistencia, superficies, reparaciones, fabricación, fiabilidad, longevidad, seguridad aérea, sistemas de aire, sistemas de aceite, equipos de mantenimiento de motores, agencias de seguridad aérea, y un larguísimo etcétera. 

Cada uno de ellos tiene que verificar por su cuenta, desde su punto de vista y especialidad, que efectivamente la introducción de esta diminuta variación va a ser segura, no conlleva riesgos adicionales, y es una modificación que efectivamente mejora el funcionamiento del motor. Esto además luego va ratificado por una larga serie de firmas y escrutinio a todos los niveles… como os podéis imaginar con todo esto, en los aviones no “cambiamos un tornillo y a correr”, sino que nos tiramos años de trabajo duro y re-comprobaciones para que todo sea seguro. Ser el medio de transporte más seguro no viene gratis, conlleva equipos de miles de personas trabajando muchísimo toda su vida para ello. 

¿En tu experiencia como ingeniero aeronáutico qué tan seguro es volar?

La extrema precisión y la cultura de la seguridad se vive y respira en cada momento en el que estoy en el trabajo me lo reafirma día a día. Todo el mundo, desde el taller, hasta las oficinas de ingeniería, está increíblemente concienciado lo de lo importante que es que hagamos todo con la seguridad como prioridad número 1.

Hay varios ejemplos que os puedo poner: 

– Hay una cultura de «No culpas». Se enfatiza mucho que cualquiera que vea algo que no le cuadre, o con lo que no se está de acuerdo, alce la voz («Speak Up» como se dice en inglés). Nadie va a recriminar ni mirar mal porque alguien, independientemente de su nivel dentro de la empresa, alce la voz sobre algo en lo que no está de acuerdo. He visto a becarios que aún no habían terminado la carrera, argumentar cosas ante el Jefe de Ingeniería sin ningún problema ni miedo, y se les ha realmente escuchado y tenido en cuenta. Todo en nombre de hacer las cosas bien. 

– La increíble precisión de todo. Ya os he puesto mi ejemplo de la mejora de un componente de un motor, donde tan sólo aplicar una capita protectora conllevó páginas y páginas de comprobaciones gestionadas durante meses para certificar que este cambio es completamente seguro. Si eso es tan sólo para una capita de una décima de milímetro de espesor, imagina ese nivel de detalle, cuidado, precisión y seguridad en absolutamente todos los componentes del motor y avión.

– La metodología de siempre seguir comprobando y adelantarse al fallo. Seguro que habéis escuchado lo de: «¿Cuántas veces te has renovado el carnet de conducir? ¿Ninguna? ¿Y cuántas veces se tienen que re-examinar los pilotos cada año? Pues entonces ¿por qué te sientes más seguro en la carretera rodeado de conductores que no se han re-examinado en décadas, que en un avión con pilotos que se re-examinan constantemente?». Pues ese ejemplo de constante revisión es transferible a toda la industria aeronáutica. En los motores por ejemplo hay un «Líder de Flota»: eso significa que ese motor lleva funcionando más horas que ningún motor en la flota de aviones de pasajeros; así que incluso si hubiera algo que se deteriorase con el tiempo, nosotros lo sabremos los primeros porque le pasará a este motor «más longevo», y podremos aplicarle una mejora al resto de motores muchísimo antes que cualquier desgaste les pudiese llegar a pasar.

¿Qué le dirías a una persona que no vuela por miedo al avión?

Que les entiendo. La aviación es a veces un gran desconocido. ¿Cuánta gente sabe cómo vuela un avión? Poca. Y a muchos les da igual, se montan y van a donde sea sin pensarlo. Pero hay quien sí que se para a pensar cómo es posible volar, y la incertidumbre hace que intentemos darnos respuesta a algo que desconocemos. Y esa respuesta es muchas veces errónea y nos causamos el miedo. 

Al menos es lo que pienso yo, que soy ingeniero, no psicólogo. Por eso espero que explicar mi pedacito de conocimiento haya dado respuesta a algunas de esas inquietudes. Es fácil tener miedo a “¿Y si se cae el avión?” pero con grupos como éste se aprenden cosas que hacen que la pregunta en sí no tenga sentido… Sabiendo cómo y por qué vuela un avión, ya sabes que el avión no “cae”, planea suavemente como hacen las gaviotas que vemos al viento en la playa.

He visto a mucha gente que este miedo les ha llevado incluso a sufrir… Porque tienen familia en el extranjero y no pueden ir a visitarlos… No por dinero, sino por temer algo que quizás no sería un problema con la ayuda de un grupo variado de profesionales: fuentes fiables dispuestas a ayudar con todas las respuestas y más que se pueda necesitar.

Intenta ser feliz haciendo lo que quieras. Y si eso es viajar para descubrir el mundo, visitar a amigos y familia, optar a ese trabajo que requiere viajar, llevar a tus hijos a Disney… que temer al avión no sea el motivo por el que no lo hagas. Y venir aquí es tu pasito para conseguirlo de nuestra mano.

Como curiosidad Álvaro nos contó esto:

¿Habéis oído hablar de los vuelos de la compañía ZeroG?

Son vuelos en los puedes experimentar flotar en gravedad cero como si estuvieses en el espacio. Es un avión que te montas y está «vacío» por dentro, sin asientos, todo forrado de colchonetas. El avión entonces empieza a volar hacia arriba y hacia abajo, siguiendo formas de parábola: en cada «bajada», como el avión desciende bastante rápido y la fuerza de gravedad «se cancela»: mágicamente durante un minuto tienes la habilidad de flotar dentro del avión, como ir al Espacio pero en la Tierra. Hay muchos videos en YouTube de esto.

No sólo se utiliza para experimentos científicos sin tener que subir hasta la Estación Espacial Internacional, sino que cualquier persona puede comprar un ticket como si fuera una atracción. Aunque he de avisaros que algunas personas no toleran bien su primer encuentro con la gravedad cero… digamos que el avión tiene el mote afectivo de “The Vomit Comet” (tranquilos, ¡hay bolsas por todos lados e instructores ayudando!).

Pues estas maniobras de bajadas muy rápidas se hacen a veces en las pruebas del avión para comprobar su seguridad: no sólo es capaz de aguantarlo su estructura, sino que los sistemas de combustible y otros son más que capaces de soportar la maniobra. Esto está lejísimos de cualquier maniobra en un vuelo de pasajeros, pero a mi ejemplo de la escalera me remito: has comprobado que el avión es tan seguro que hasta la compañía Zero G puede organizar estos vuelos con total seguridad para que experimentemos la sensación de flotar.

Estas pruebas no son frecuentes, ¡pero son divertidas por lo que me cuentan mis compañeros! Aunque también dicen que acaba agotando un poco tras muchas horas de tener que sujetar el bolígrafo porque no para de “flotar”.



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